Crítico de cine

Nicolás De La Barreda siempre estuvo fascinado por el mundo del cine.

Desde bien temprana edad asistía a sesiones dobles y a veces incluso triples del cine que tenía en la esquina de su casa, cuando vivía en Tenerife. El Royal Victoria estaba a apenas cien metros de la puerta de su casa en el famoso barrio capitalino del Toscal.

Allí descubrió entre los claros y las sombras de la pantalla que había otro mundo muy diferente y más divertido al que le había tocado vivir por nacer en una isla en aquel entonces bastante alejada de todo. Empezó a admirar las películas estadounidenses que en aquella época nos colonizaban. Películas como Siete novias para siete hermanos, Dumbo, El libro de la selva, La bruja novata , Sonrisas y lágrimas les fascinaban.

Pero conforme se hacía mayor sus gustos iban cambiando: ya no le gustaban esas acarameladas versiones para cine infantil. Buscaba otro aliciente y lo encontró en el cine de suspense. Primero en el cine de terror propiamente dicho con filmes como El increíble hombre menguante, La mosca o Yo anduve con un zombi, películas de serie B y por tanto bajo presupuesto que sus amigos no entendían, ya que éstos preferían los grandes producciones de Hollywood y por tanto grandes éxitos de taquilla.

A él le gustaba un cine diferente y poco a poco empezó a descubrir el cine negro con “El halcón maltés” (The Maltese Hawk), “Al rojo vivo” (Red heat), “Más dura será la caída”(Harder they fall), Casablanca y muchas más. Empezó a llevar un cuadernillo en el que anotar títulos y actores. No estaba tan interesado en saber quién dirigía, sino quién interpretaba.

Pronto descubrió otro filón en filmes que le marcaron para siempre: “Eva al desnudo” (All about Eve), “El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard), “¿Qué fue de Baby Jane?” (What ever happened to Babe Jane?), “Ciudadano Kane” (Citizen Kane) y obras maestras que empezó a ver en versión original, ya que desde bien niño tenía excelentes notas en Inglés, pues su tía paterna, la Tía Fena ya lo había dicho: este niño será políglota.

Tras sus viajes a Irlanda e Inglaterra para mejorar su inglés, ya no le hacían falta ni los subtítulos para ver las versiones originales de películas como “El león en invierno” (Lion in winter), La Reina de África” (African Queen), “Lawrence de Arabia”, “Rebecca”, “Marnie, la ladrona” (Marnie), “Con la muerte en los talones”(North by Northwest), “Vértigo”, “La ventana indiscreta” (Rear window), “Los caballeros las prefieren rubias” (Gentlemen prefer blondies), “¿Cómo casarse con un millonario?” (How to marry a millionaire?), “Niagara”, “Bailando bajo la lluvia” (Singing in the rain), “La soga”, Cabaret,…Devoraba todo lo que podía ver en el cine y en la tele y empezaron sus noches de insomnio, aunque sus notas seguían siendo muy buenas.

Después de decidir que quería ser cantante, enmendó su decisión y dijo que quería ser actor. Sus padres le disuadieron, ya que tenía que ser diplomático, abogado o juez como sus tíos y primos. Empezó a estudiar Derecho en la Universidad de La Laguna en Tenerife, pero ya participaba en todos los foros de cine que había, devoraba el Fotogramas y hacía cursos de cine e interpretación actoral a escondidas de su progenitores.

La oportunidad de oro le vino cuando decidió irse a seguir estudiando Derecho en Barcelona: mientras sus padres creían que se estaba haciendo un experto en leyes, él asistía a cursos de interpretación , crítica y realización cinematográficas con gente tan importante como Román Gubern…Pero el destino le reservaba una sorpresa: cuando todo empezaba a ir sobre ruedas y se aclimataba a los húmedos inviernos de la ciudad condal, en una excursión a Francia y Andorra para ver cine en Perpiñán (pensaba él) cerca de Figueras (Gerona) el coche en el que iba, tuvo un aparatoso accidente y murió el hermano de su compañero de piso y él quedo gravemente herido en una pierna, el resto de los pasajeros también estaban heridos, especialmente la dueña del coche que era la copilota. Quedó en silla de ruedas y muletas por casi tres años y tuvo que abandonar el piso en Barcelona y volver con el rabo entre las piernas a Tenerife.

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Sus sueños de ser actor y sus estudios para ello habían quedado truncados. Pasó muy malas noches de desesperó y se dio cuenta que no podría volver a bailar e interpretar como antes y paulatinamente fue dirigiendo sus esfuerzos y estudios a las películas, pero desde el lado del espectador privilegiado que ya había visto más de 3.500 películas y había hecho fichas de las mismas. El mundo de la crítica cinematográfica se abrió ante él y empezó no sólo a realizar fichas técnicas y artísticas de todo lo que veía, sino comentarios y comenzó a publicarlas. Al principio se hizo un experto en cine de Hollywood, que ya también conocía e incluso el periódico para le que trabajaba le suministró un pase para que viera como mínimo una película diaria. Él veía dos y a veces tres. Sabía tanto del cine estadounidense que la radio para la que también trabajaba decidió mandarlo de enviado especial a los Óscars de Hollywood…Estaba en la gloria…Escribiendo de lo que más le gustaba, en la meca del cine y conociendo a gente como Lauren Bacall, Isabella Rosellini, Robert de Niro, Jessica Lange, Julie Andrews, Meryl Streep, Jane Fonda, Paul Newmann, Robert Redford, Katherine Hepburn, Liza Minelli, … ¡en persona!…

Tras dedicar muchos años al cine estadounidense y saber casi todo de los Premios de la Academia de Hollywood, redescubrió en un cine de EE.UU después de una sesión doble a Luis Buñuel y su Belle de jour

Empezó compulsivamente a ver todo Buñuel, después del genio de Calanda, llegó otro aragonés universal y descubrió y conoció a Carlos Saura personalmente y se convirtió en un experto sobre su obra y poco a poco en el cine hispano. Con él llegaron y tal vez paralelamente todos los grandes del cine de autor: Fellini, Bergmann, Kirosawa, Kusturiça, Truffaut, Passolini y lentamente llegó el cine latinoamericano que por su acento tan cercano al canario y su frescura y compromiso lo convencieron para siempre. Combinó su trabajo de crítico con el de organizador de ciclos y debates tras las proyecciones y pronto los ciclos fueron a más y se conviertieron en festivales de cine. Actualmente dirige dos. Uno en Alemania: el FestibAAm (Festival de Cine Iberoafroamericano) y otro en España: el FestySol (Festival Euroafroamericano).

Por supuesto, su asistencia continua a otros festivales, le hace estar en contacto, sobre todo en los últimos años con las novedades cinematográficas (y sus directores y actores) que vienen de Colombia, México, Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Cuba, Perú, Venezuela, España, Portugal, Bolivia, Panamá, Costa Rica, Francia, Italia, Canadá, Filipinas, …