Periodista

Nicolás De La Barreda es un comunicador nato como buen nativo del signo Acuario. Ya en su juventud participó en periódicos y radios de su escuela.

Siendo adolescente participó en un concurso de Radio Club Tenerife, emisora de la Cadena Ser para elegir 10 nuevos dj’s que luego se convertirían en presentadores de sus respectivos programas. A aquel histórico concurso organizado por Francisco Padrón acudieron numerosos jóvenes de toda la isla (más de medio millar de concursantes) y pasaron sucesivas fases de eliminación que consistían en varias pruebas.Ganó y quedó entre los finalistas de aquella edición entre los que también se encontraban hoy colegas de referencia como los ex-directores de la TV Autonómica Canaria, Guillermo(Willy) García y Radio Autonómica Canaria, Juan Carlos Mateu u otros muchos como Lucas Fernández, locutor y dueños de platós de Tenerife o Bene Fuentes por nombrar sólo a unos cuantos. Inmediatamente tuvo su propio programa Liquid sky en el que programaba música pop actual y evergreens.

De allí dio el salto muy pronto a la prensa escrita: comenzó como redactor de cultura en un periódico nuevo que nacía en el Polígono Los Majuelos de La Laguna, La Gaceta de Canarias. Allí coincidió con una hornada de nuevos (Verónica Alemán, José Manuel Pardellas, María José Alemán,…) y no tan nuevos periodistas como Carmelo Rivero y Martín Rivero, Adrián Alemán, Julio Rodríguez De La Plata y Salvador Díaz). Cuando llegaron los carnavales, faltaba alguien que tuviera ideas y conceptos claros e innovadores de las fiestas más importantes de Canarias y fue a él a quien se le ocurrió hacer una separata exclusivamente de Carnaval. Junto a sus colegas llevó este suplemento que constaba a diario de más de 10 páginas dedicadas exclusivamente a la fiesta de Don Carnal. Suyas fueron las innovaciones de hacer entrevistas a todos y cada uno de los personajes del Carnaval chicharrero y aprovechar el tema al que se dedicaba ese año el carnaval, el mundo del cine, para hacer las mismas en clave de cine. Entrevistó a todos y cada uno de los diseñadores del Carnaval de Tenerife y les dedicó una película a cada uno. Hizo lo mismo con las candidatas a Reina y con muchas más personas que hasta entonces eran casi anónimas y convirtió este suplemento en todo un éxito. Se encontraba en su salsa y era capaz de publicar hasta cinco páginas diarias de entrevistas diarias.

Fue por ello que cuando Julio Rodríguez de la Plata abandonó el precario barco de este periódico que por ser nuevo y un poco insolente fue temido y boicoteado a partes iguales por numerosas fuerzas sociales y políticas, decidió llevárselo a El Día/ La Jornada cuando fue nombrado Redactor Jefe de Cultura y más tarde Subdirector en el mismo. Aquí volvió a llevar Cultura y creció a la sombra de su mentor como periodista. Además de los propios Carnavales en los que ya rivalizaba con su compañero de  redacción, Humberto Gonar, llevó Cultura y especialmente Cine.

Pero las Islas Canarias siempre se le habían quedado pequeñas y pronto emprendió viajes largos que en principio eran sólo de asueto. Primero lo intentó en la España peninsular y en Madrid se dio cuenta que su acento canario no le abría puertas en aquel entonces en la España de finales de los 80 y principios de los 90. Tomó clases de dicción para mejorar su pronunciación de la “c” y la “z” como le exigían en las numerosas radios en la que lo intentaba. Decidió orientarse más a la prensa escrita que no requería de esas filigranas vocales y en donde nadie se metería con su acento canario.

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Los viajes continuaron y paulatinamente a partir de 1992 los viajes fueron de trabajo y así le surgió la oportunidad de trabajar en la Deutsche Welle, la emisora de radio y televisión alemana más internacional. Allí formó equipo con otros colegas consagrados de Miguel Hirsch (Argentina) y Héctor Medellín (Colombia) y fue el primero de éstos el que le dijo que su acento era perfecto para la sección de Latinoamérica de la Deutsche Welle. Para su sorpresa así fue y el acento comodín porque nadie sabía de qué país latinomericano venía, le abrió las puertas de otro mundo periodístico.

Vivió entre España y Alemania entre 1992 y 1994 y a partir de este año decidió radicarse definitivamente en Colonia (Alemania), sede la Deutsche Wellle y de otras importantes emisoras de tv y radio como RTL, ARD, WDR.

A partir de 1994 trabajó como corresponsal y enviado especial para numerosos medios españoles, alemanes y latinoamericanos como El Mundo, Еl Excelsior o El Mercurio.

Asistió varias veces a la Ceremonia de entrega de los Óscars de Holywood en Los Ángeles (EE.UU.) en los años en que películas latinas como Fresa y chocolate competían por la ansiada estatuilla a la Mejor Película de Habla no Inglesa.

Combinó sus trabajos de corresponsalía como periodista con numerosas entrevistas a gentes tan variopintas que visitaban Alemania o países aledaños como Óscar Arias, ex-Presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, Mikis Theodorakis, músico y compositor griego, Mario Vargas Llosa, escritor hispano-peruano, Premio Nobel de Literatura, etc.,… con las clases de E.L.E. (Español como Lengua Extranjera) que empezó a impartir en diversas universidades alemanas como docente. Dirigió experimentos editoriales como La-Tina.eu, una revista transcultural en 7 idiomas (alemán, español, francés, italiano, rumano, portugués e inglés) en Alemania.

Viajó por numerosos países europeos, americanos y asiáticos y cooperó con entrevistas y reportajes de viajes en revistas como GEO.

De 1994 a 2015 ha seguido residiendo principalmente en Alemania, pero con temporadas en Bulgaria, Rusia, Tailandia, Argentina, Cuba, Australia, Nueva Zelanda, Italia y un largo etcétera de países en los que ha combinado su trabajo como periodista, traductor y docente.