Maldivas

El viaje hasta estas remotas islas puede ser bastante accidentado porque hay que tomar con seguridad varios medios de transporte: taxi, metro, avión, barco, avioneta, bote,…, pero la recompensa final vale la pena.

Este minúsculo país del Océano Índico con muy pocos kilómetros cuadrados de extensión, pero muchas islas dispersas por el mismo es un extraño compendio de muchas cosas.

Male, la capital es todo menos especialmente bonita. Es un simple punto administrativo desde donde se ejerce el poder político y el punto de llegada y partida hacia las otras islas del archipiélago de Las Maldivas.

Se llega en avión a una isla en donde está el Aeropuerto Internacional de Male y desde allí se te transporta en taxi-boats a Male para desde allí o ir a los complejos turísticos de las islas vecinas o tomar una avioneta para ir a tu destino final en otra isla. El precio mínimo de la avioneta es de 250,00 $, así que prepárese para gastar dinero en el paraíso.

Cuando finalmente uno llega al bungalow en el que se aloja, después de un viaje de como mínimo 10 horas, si se viene de Europa y tras el primer cóctel tropical, la adrenalina le baja a uno y se empieza a dar cuenta de que está en lo más parecido al paraíso que uno se pueda imaginar: playas inmaculadas, aguas cristalinas y de todos los tonos de azul y verde que a uno se le pueda pasar por la cabeza, peces de colores extraordinarios, arrecifes de coral a tus pies y una calma que te hace ver qué equivocado estabas pensando que tú vivías muy bien.

Eso sí, véngase con todo arreglado y reservado de antemano porque los precios del lugar y especialmente de última hora son impagables. Hay que evitar especialmente ir en temporada altísima que es naturalmente Navidades y el Año Nuevo Chino porque apenas hay capacidad hotelera para la invasión de winterbreaker chinos… lo que conlleva a una subida de precios inmensa y como los chinos por ser turistas primerizos pagan lo que le pidan sin rechistar, no hay suficientes plazas hoteleras y las que hay pasan de los 2.000,00 € por noche.

Una vez que uno se relaja del mundanal ruido, comienza a disfrutar de todo lo que ofrecen las paradisíacas islas con playas, calas, submarinismo, deportes acuáticos, pesca submarina, cócteles tropicales y un limitado etcétera porque tras 10 días, uno se da cuenta que se aburre y los libros que trajiste para leer, se acabaron y ya empiezas a estar harto de recorrer las mínimas dimensiones de la isla en donde has reservado un trocito de paraíso.

No recomiendo más de 15 días de estancia porque se puede hacer muy aburrido. Ahora, si lo que uno busca es desconectar y relajarse: entonces no lo dude. Véngase a las Maldivas antes de que desaparezcan, ya que cada año se hunden un centímetro en el oceáno y dicen que están condenadas a desaparecer en el mismo.