Panamá

Panamá es un país extraño a caballo entre dos oceános y resulta ser como el apéndice final de Centroamérica o de Sudamérica, depende del lugar por donde entres en el mismo.

Llama la atención que siendo un país que se emancipó de la Gran Colombia (Colombia, Venezuela, Panamá y Ecuador) ha vivido un proceso de alienación increíble. Para tratar de distinguirse de Colombia, se acercó a EE. UU. y esto lo ha llevado a “americanizarse” de tal manera en la actualidad que su moneda el balboa tiene paridad con el dólar estadounidense.

Pero no sólo la paridad monetaria con el dólar estadounidense hace que este país parezca una estado más de EE. UU. Es que imitan en todo a los gringos: te hablan en una mezcla de español e inglés que a veces se hace ininteligible, prefieren que les pagues en dólares, imitan en todo a éstos en cosas como la moda, la comida, los centros comerciales, que ellos llaman malls.

Es tal el lavado de cerebro que tienen los panameños de esa cultura que es difícil ver un programa de tv que no se refiera a su homónimo en EE.UU. Evidentemente no es un país barato, debido a la paridad con la moneda estadounidense, pero debo de advertir que los precios son abusivos en cuanto descubran que eres un turista. En mi vida de viajero por los cinco continentes me he sentido tan estafado como en Panamá. Todo lo que te dicen es mentira. Sí, han leído bien: ¡mentira!

Si te montas en un taxi y le preguntas cuánto te cobra por llevarte al Casco Viejo de Panamá y te dice por la ventanilla que “5 dólares”, no te sorprendas que en cuanto te montes, te diga que en realidad quiso decir 15 y cuando te vas a bajar después del corto trayecto, te quiera cobrar 25 dólares.

Y eso es así desde que entras en el país hasta que sales. Pagando un coche de alquiler, llegando a una isla del Caribe panameño, entrando en un museo, visitando el Canal de Panamá…Los precios varían en cuestión de segundos y eso hace que se te quiten las ganas de seguir en el país.